Llegar a ser un líder

By | marzo 1, 2017

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Cinco fases para llegar a ser un líder

A la hora de encontrar o bien redefinir el camino hacia el liderazgo, existen cinco fases por las que muchas personas pasan para poder ejecutarlo de la mejor manera.

Tanto en el plano emocional, como el económico o social, las personas siempre estamos deseando que las cosas sucedan, y en este camino a recorrer, la claridad en la mayoría de ocasiones es poca o nula.

Modelo para reencontrarse, re significar y ejecutar el liderazgo, compuesto por 5 fases.

  1. Conciencia primaria. Se trata del “capital semilla” del liderazgo, el sentimiento que habita en el ser humano de querer cambiar aquello que tiene a su alrededor.

Aquí se encuentran dos emociones, como son el deseo y el descontento. Se trata de tomar conciencia de qué seríamos capaces de modificar en nuestra situación y nuestro entorno, y tomar una vía para hacerlo tangible.

Se trata de un momento en el que se sabe que se puede lograr algo aunque no existe la certeza de que suceda, ya que se trata de algo muy laborioso o difícil.

En esta fase se desconocen normalmente los instrumentos personales con los que se cuentan para ejecutar el liderazgo.

  1. Reconocimiento personal. Esta segunda fase hace referencia al reclamo de las habilidades, capacidades y talento que no ha sido explotado por los individuos. Son los mismos que forman parte de su liderazgo personal.

Se trata de una fase de reconocimiento personal, donde se trabaja de manera clara por reconocer esas capacidades y habilidades. Tal es así que un 90% de las personas disponen de una vaga idea de las cualidades o el camino que deben recorrer para llevar a cabo su ejecución.

  1. Propósito. Aquí ya se reconocen las cualidades personales y lo que se puede conseguir con ellas, siendo una fase de empoderamiento.

Es el momento en el que se toma conciencia de los elementos con los que ejercer el liderazgo, pero no se encuentra de manera clara un sentido personal que los impulse, motive o los dirija.

Es el momento en el que entra en juego la iniciativa de estar dispuesto a hacer algo, pero no saber cómo actuar, empezar o en qué hacerlo.

Al carecer de una dirección, existe poca constancia, frecuencia o consistencia.

Se trata de encontrar un propósito con tal de no abandonar el proyecto o espacio de ejecución. Otro obstáculo en esta fase se da cuando se conocen las cualidades, pero no cómo hacerlas efectivas o transferibles a concreciones sólidas, de manera que demuestren el nivel de liderazgo que se posee.

  1. Dirección y dar sentido. La fase de dirección entra cuando se conocen las herramientas que se emplearán y cómo se harán transferibles, conociendo el lugar en el que habitan, tanto en el plano emocional, como en el personal o laboral.

El miedo en este momento ha ido menguando, y se pasa a la ejecución con un enfoque más poderoso.

Se trata de un momento donde se adquiere un empoderamiento personal y no existe otro poder humano que lo detenga.

  1. Descubrimiento. Aquí habitan los líderes, que ejecutan las actividades con una pasión y sentido únicos.

En esta fase se emplean las habilidades y se permite caer en el error sin miedo o temor, realizando los ajustes necesarios. Se trata de la fase donde ver los resultados y donde el único obstáculo pasa por recordar que todo debe ser aprendizaje, y hay que emplearlo a nuestro favor.

Se trata de personas con seguidores en distintos ámbitos, que apuestan por sus objetivos y muchos les siguen sus pasos. Al final entienden que la manera de hacer trascender su poder es arriesgando, siendo esta fase la única en la que se conoce cuándo una persona verdaderamente es líder.
“Un ejecutivo debe priorizar la construcción de una imagen de liderazgo, tener a cargo a un grupo de personas requiere conocimiento, flexibilidad y comunicación constante” agregó el presidente de Grupo Denim, Salomón Juan Marcos Villarreal.